1
Enviado por erre el 27 oct 2025, 12:25
Los inversores extranjeros se están quedando con las casas de los jóvenes
Deja tu comentario
Necesitas tener una cuenta en cuantarazon.com para poder dejar comentarios.¡Registra tu cuenta ahora!

28 oct 2025, 13:27
Es lo que pasa cuando nos han hecho creer que España es lo máximo, cuando en realidad somos poco más que un cero a la izquierda en el tablero europeo. Nos vendieron una imagen de modernidad y progreso, pero la realidad es que seguimos siendo uno de los países con los salarios más bajos y el coste de vida más alto en proporción a los ingresos. Somos, en muchos aspectos, los pobres de Europa.
No sorprende que un alemán jubilado pueda comprarse una o varias casas en la costa española: para él, eso equivale apenas a uno o dos años de sueldo; para nosotros, serían décadas de esfuerzo y deuda. Esa diferencia refleja perfectamente la brecha económica entre el norte y el sur de Europa, una desigualdad estructural que se ha consolidado desde nuestra entrada en la Unión Europea.
Muchos dicen que entrar en la UE fue lo mejor que nos pudo pasar, y es cierto que trajo estabilidad política, infraestructuras y acceso a fondos europeos. Pero ¿a qué precio? A cambio de liquidar buena parte de nuestra industria nacional, de abandonar sectores estratégicos como el naval, el siderúrgico o el agrícola en favor de intereses ajenos, y de convertirnos en un país de servicios y turismo barato.
España pasó de producir a depender. De ser autosuficiente en muchos ámbitos a importar lo que antes fabricaba. Hoy nuestras exportaciones se basan en mano de obra barata, turismo masivo y vivienda especulativa, mientras el talento joven emigra en busca de mejores condiciones.
La consecuencia es un modelo económico frágil y dependiente, donde la riqueza generada no se distribuye de forma justa y el poder de decisión real se concentra fuera de nuestras fronteras. Nos hicieron creer que formábamos parte de un proyecto de igualdad y cooperación, pero la realidad es que jugamos en una liga donde las reglas siempre favorecen a los mismos.